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Venezuela entre los países que recibirá a bajo costo la píldora contra el COVID-19 de Pfizer

La pastilla contra el coronavirus de Prizer se debe usar en etapas tempranas de la infección y junto a un antiviral empleado contra el VIH y la hepatitis llamado Ritonavir
Según el análisis intermedio de un ensayo clínico que evaluó a más de 1.219 adultos, la píldora redujo en 89% la posibilidad de desarrollar un COVID-19 al ser aplicada en etapas tempranas de la enfermedad

La iniciativa Unitaid, socia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en emergencias sanitarias, anunció este 16 de noviembre un acuerdo con la farmacéutica Pfizer para producir genéricos de su nuevo tratamiento en píldoras contra la COVID-19, con el fin de hacerlo más asequible en países en desarrollo.

Según indicó en rueda de prensa el portavoz de Unitaid Hervé Verhoosel, el acuerdo “facilitará la producción y distribución del antiviral (…) mediante licencias a fabricantes de genéricos cualificados, con el fin de dar un mayor acceso a la población global”.

Mediante el acuerdo se podrían producir genéricos del fármaco experimental PF-07321332, que en combinación con ritonavir en bajas dosis, reduce según la farmacéutica Pfizer en casi un 90 % el riesgo de muerte por COVID-19 en enfermos con comorbilidades.

El nuevo tratamiento está pendiente de aprobación por parte de las autoridades reguladoras de los distintos países, aunque los expertos afirman que los resultados iniciales son prometedores.

El acuerdo con Unitaid, pendiente de esa aprobación por parte de autoridades reguladores, “llevaría el nuevo fármaco, en combinación con ritonavir, a 95 países, que suponen el 53 % de la población mundial”, destacó Verhoosel.

La producción de genéricos se llevaría a cabo sin que Pfizer recibiera ingresos por derechos de patente mientras la COVID-19 siga siendo declarada una emergencia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El acuerdo es “un importante paso para asegurar que las últimas herramientas en la lucha contra la COVID-19 están disponibles en países de ingresos medios y bajos al mismo tiempo que en las economías más desarrolladas”, subrayó el portavoz de Unitaid.

El nuevo fármaco antiviral, pensado especialmente para grupos de riesgo, puede comenzar a administrarse si se tiene noticia de haber estado expuesto al virus o con los primeros síntomas.

Tras el anuncio de Unitaid, Médicos Sin Fronteras (MSF) pidió mediante un comunicado que Pfizer aclare cuáles serían los precios del tratamiento, ya que con anterioridad adelantó que podrían ser similares al recientemente desarrollado por Merck (unos 700 dólares en los países de ingresos altos).

Distribución en Venezuela

Unos 95 países de todo el mundo se verán beneficiados con esta iniciativa,  principalmente en África, Asia y algunos en América del Sur.

 Entre los países de Latinoamérica se encuentran BoliviaEl SalvadorGuatemalaHaití, Honduras y Venezuela.

Según los términos del acuerdo de licencia principal entre Pfizer y MPP,  y Medicines Patent Pool (MPP), una organización de salud pública respaldada por las Naciones Unidas que trabaja para aumentar el acceso a medicamentos que salvan vidas para países de ingresos mediosPfizer no recibirá regalías sobre las ventas en países de bajos ingresos y además renunciará a las regalías sobre las ventas en todos los países cubiertos por el acuerdo, mientras que COVID-19 permanece clasificado como una emergencia de salud pública de preocupación internacional por la Organización Mundial de la Salud.

Paxlovid, la promesa oral de Pfizer contra el COVID-19

A principios de noviembre Pfizer anunció que Paxlovid,  su pastilla contra el COVID-19, reducía el riesgo de hospitalización y muerte en adultos expuestos al virus hasta en 89%.

No obstante, precisaron que esta píldora debe usadrse en combinación con un medicamento contra el VIH ampliamente utilizado, llamado ritonavir. Este fármaco hace que Paxlovid pueda permanecer en el torrente sanguíneo por más tiempo.

El producto fue ensayado en 1.219 adultos en América del Norte y del Sur, Europa, África y Asia en fase II y III.

Pfizer ya había desarrollado su píldora para el primer SARS que apareció hace 20 años, pero al emerger el coronavirus y decretarse la pandemia en 2020, comenzó a adecuarlo contra esta nueva enfermedad. 

El paxlovid es un “inhibidor de proteasa”, una proteína que corta proteínas del virus para crear unidades funcionales. La idea es bloquear la “máquina de replicación” del coronavirus en el organismo de la persona afectada.

Se advirtió que el medicamento actúa en las primeras etapas de la infección, ya que cuando el COVID-19 progresa a su fase grave,  el virus deja de replicarse en gran medida.

Pfizer ha dicho que espera fabricar unas 180.000 dosis de tratamiento para fines del próximo mes y al menos 50 millones para fines de 2022.

 

Con información de EFE

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La pastilla contra el coronavirus de Prizer se debe usar en etapas tempranas de la infección y junto a un antiviral empleado contra el VIH y la hepatitis llamado Ritonavir
Según el análisis intermedio de un ensayo clínico que evaluó a más de 1.219 adultos, la píldora redujo en 89% la posibilidad de desarrollar un COVID-19 al ser aplicada en etapas tempranas de la enfermedad

La iniciativa Unitaid, socia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en emergencias sanitarias, anunció este 16 de noviembre un acuerdo con la farmacéutica Pfizer para producir genéricos de su nuevo tratamiento en píldoras contra la COVID-19, con el fin de hacerlo más asequible en países en desarrollo.

Según indicó en rueda de prensa el portavoz de Unitaid Hervé Verhoosel, el acuerdo “facilitará la producción y distribución del antiviral (…) mediante licencias a fabricantes de genéricos cualificados, con el fin de dar un mayor acceso a la población global”.

Mediante el acuerdo se podrían producir genéricos del fármaco experimental PF-07321332, que en combinación con ritonavir en bajas dosis, reduce según la farmacéutica Pfizer en casi un 90 % el riesgo de muerte por COVID-19 en enfermos con comorbilidades.

El nuevo tratamiento está pendiente de aprobación por parte de las autoridades reguladoras de los distintos países, aunque los expertos afirman que los resultados iniciales son prometedores.

El acuerdo con Unitaid, pendiente de esa aprobación por parte de autoridades reguladores, “llevaría el nuevo fármaco, en combinación con ritonavir, a 95 países, que suponen el 53 % de la población mundial”, destacó Verhoosel.

La producción de genéricos se llevaría a cabo sin que Pfizer recibiera ingresos por derechos de patente mientras la COVID-19 siga siendo declarada una emergencia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El acuerdo es “un importante paso para asegurar que las últimas herramientas en la lucha contra la COVID-19 están disponibles en países de ingresos medios y bajos al mismo tiempo que en las economías más desarrolladas”, subrayó el portavoz de Unitaid.

El nuevo fármaco antiviral, pensado especialmente para grupos de riesgo, puede comenzar a administrarse si se tiene noticia de haber estado expuesto al virus o con los primeros síntomas.

Tras el anuncio de Unitaid, Médicos Sin Fronteras (MSF) pidió mediante un comunicado que Pfizer aclare cuáles serían los precios del tratamiento, ya que con anterioridad adelantó que podrían ser similares al recientemente desarrollado por Merck (unos 700 dólares en los países de ingresos altos).

Distribución en Venezuela

Unos 95 países de todo el mundo se verán beneficiados con esta iniciativa,  principalmente en África, Asia y algunos en América del Sur.

 Entre los países de Latinoamérica se encuentran BoliviaEl SalvadorGuatemalaHaití, Honduras y Venezuela.

Según los términos del acuerdo de licencia principal entre Pfizer y MPP,  y Medicines Patent Pool (MPP), una organización de salud pública respaldada por las Naciones Unidas que trabaja para aumentar el acceso a medicamentos que salvan vidas para países de ingresos mediosPfizer no recibirá regalías sobre las ventas en países de bajos ingresos y además renunciará a las regalías sobre las ventas en todos los países cubiertos por el acuerdo, mientras que COVID-19 permanece clasificado como una emergencia de salud pública de preocupación internacional por la Organización Mundial de la Salud.

Paxlovid, la promesa oral de Pfizer contra el COVID-19

A principios de noviembre Pfizer anunció que Paxlovid,  su pastilla contra el COVID-19, reducía el riesgo de hospitalización y muerte en adultos expuestos al virus hasta en 89%.

No obstante, precisaron que esta píldora debe usadrse en combinación con un medicamento contra el VIH ampliamente utilizado, llamado ritonavir. Este fármaco hace que Paxlovid pueda permanecer en el torrente sanguíneo por más tiempo.

El producto fue ensayado en 1.219 adultos en América del Norte y del Sur, Europa, África y Asia en fase II y III.

Pfizer ya había desarrollado su píldora para el primer SARS que apareció hace 20 años, pero al emerger el coronavirus y decretarse la pandemia en 2020, comenzó a adecuarlo contra esta nueva enfermedad. 

El paxlovid es un “inhibidor de proteasa”, una proteína que corta proteínas del virus para crear unidades funcionales. La idea es bloquear la “máquina de replicación” del coronavirus en el organismo de la persona afectada.

Se advirtió que el medicamento actúa en las primeras etapas de la infección, ya que cuando el COVID-19 progresa a su fase grave,  el virus deja de replicarse en gran medida.

Pfizer ha dicho que espera fabricar unas 180.000 dosis de tratamiento para fines del próximo mes y al menos 50 millones para fines de 2022.

 

Con información de EFE

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