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Parece epilepsia, pero ¡no es! por Blanca García B.

El sábado 12 de noviembre se celebrará en el Centro Médico Docente La Trinidad, el I Taller Nacional de Educación en Epilepsia, Alade Capítulo Venezuela, “Semiología de las Crisis Epilépticas a lo largo de la Vida”.

Epilepsia es un trastorno cerebral caracterizado por la predisposición crónica de generar crisis epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta condición. Requiere al menos de una crisis epiléptica. Siempre se ha tratado de llamar la atención sobre una enfermedad que para la sociedad permanece oculta, escondida por bastantes personas que la padecen por miedo a ser discriminados debido a la ignorancia que, en general, se tiene sobre la enfermedad.

Siempre se ha estigmatizado al paciente con epilepsia, lo cual es asociado con discapacidad. El estigma parte de la forma como nos referimos al paciente con epilepsia. Por ejemplo, se suele decir “María es epiléptica” y lo correcto sería  “María es una paciente con epilepsia”. Nos esforzamos en que se refiera al paciente con epilepsia. Igual que decimos “un paciente con asma o un paciente con hipertensión arterial. “El estigma del paciente con epilepsia también tiene que ver con considerarlo menos capaz  y esto no aplica para la mayoría de los pacientes con epilepsia, pues según la Organización Mundial de la Salud la discapacidad está relacionada a las limitaciones motoras y físicas que tiene una persona para realizar una determinada actividad”, explica la neuróloga Guilca Contreras.

Cirugías Curativas

Otra razón de la estigmatización tiene que ver con el mito  mágico religioso de la enfermedad.              En la antigua Grecia se llamaba  “la enfermedad sagrada”, pues la forma súbita e inesperada del fenómeno se creía  era debida a que dioses o demonios poseían al enfermo. La palabra epilepsia deriva del griego y significa ser “tomado desde arriba”.  Luego Hipócrates, padre de la medicina, escribió sobra la enfermedad sagrada y dijo que no era más sagrada que otra enfermedad y su asiento es el cerebro.  En Roma se le llamo la enfermedad comicial porque el hecho de que alguno de los  asistentes presentara una crisis era señal de suspender los comicios o elecciones. No es sino el siglo XIX cuando Hughlings Jackson hace las observaciones más cercanas a lo que ahora sabemos y desde entonces se inicia una época de continuos avances.

Desde el punto etiológico  hay dos razones  importantes por las cuales ocurre la epilepsia. Las causas genéticas  para poder hablar de los casos  hereditarios de la enfermedad (los cuales a su vez son solo una proporción de las epilepsia genéticas) y, por otro lado esta todo lo que pueda lesionar al cerebro, sea estructural o metabólico como trauma craneal, enfermedad vascular cerebral, demencia, tumor, malformación vascular o en el desarrollo del cerebro, etc.

En cuanto a asegurar su curación, asegura la especialista del Centro Médico Docente La Trinidad, “en algunas situaciones si es posible hablar de ello porque hay casos genéticos con un pronóstico muy bueno al  sólo   expresarse clínicamente durante un periodo de la vida del paciente, autolimitandose espontáneamente.  Por otro lado, hay pacientes con lesiones estructurales que son susceptibles a ser retiradas con cirugía y con ello el tejido responsable de generar crisis epilépticas, entonces e paciente puede curarse.

Estimular el nervio vago

La atención primaria, usualmente, la hace el pediatra o el médico general o el internista, sobre todo en países subdesarrollados donde tenemos que incluirnos. Luego, por lo general, el paciente es referido al neurólogo. Si el neurólogo general no logra controlar al paciente luego de utilizar adecuadamente dos fármacos antiepilépticos debe referirlo a una Unidad de Epilepsia para que sea evaluado por el epileptólogo y considerar otras alternativas de tratamiento como la cirugía o el estimulador del nervio vago.        “Algo que hemos tratado de hacer es sensibilizar al neurólogo para que solicite apoyo por las  Unidades de Epilepsia, en el caso que  tenga dificultades para controlar al paciente y no demorarse en referirlo a una Unidad de Epilepsia”, subraya Contreras.

La familia es parte del equipo de apoyo del paciente. En el caso de los niños, confiamos en sus padres para que se cumpla el tratamiento de manera adecuada y porque no sólo atendemos las crisis, sino que tratamos de incorporar al niño a las actividades que debe realizar como niño que es. Siempre debemos intentar insertar al niño a las actividades que le corresponden para su edad.         El apoyo debe residir en el psicólogo, la psicopedagoga, por lo cual hay que conformar un equipo de trabajo multidisciplinario siempre que así se requiera. Los adultos también requieren del apoyo familiar para su bienestar psíquico y emocional.

Manifestaciones clínicas

En el taller expondrán las manifestaciones clínicas que hace el paciente en los diferentes tipos de crisis epilépticas. Eso es importante al educar en epilepsia porque siempre se estima que el único tipo de crisis epiléptica es aquella llamada “el gran mal”, la que por lo general aparece en las  películas, cuando realmente no es así. Las crisis epilépticas tienen diferentes manifestaciones clínicas que las define y hay que aprender a  interrogar al paciente y familiares para tener una descripción más precisa de las crisis del paciente.

El objetivo del evento es enseñarle al médico en general, no sólo a los  neurólogos, sino también a los residentes de postgrado, internistas, pediatras y técnicos de encefalografía a describir las crisis epilépticas de acuerdo a las manifestaciones clínicas y sensibilizarlos en relación a la importancia de esto, pues muchas veces el error terapéutico parte de no haber hecho un adecuado diagnóstico del tipo de crisis.

No todo es epilepsia

Hay crisis de origen no epiléptico y es el diagnóstico diferencial que debemos tomar en cuenta al evaluar pacientes con eventos paroxísticos. “Es  algo que se parece a una crisis epiléptica, pero no lo es”, advierte Contreras. Ello varía si es un paciente pediátrico o adulto. Hay crisis no epilépticas fáciles de diferenciar, pero otras no porque tienen manifestaciones clínicas muy similares a las crisis epilépticas. Los trastornos del sueño, el sincope o desmayo, los espasmos del sollozo en niños, el vértigo paroxístico y las crisis psicogénicas son ejemplos de eventos paroxísticos no epilépticos.  Es importantísimo diagnosticarlos y diferenciarlos de las crisis epilépticas porque si no el paciente puede recibir   tratamiento con fármacos antiepilépticos que no necesita.  Aproximadamente 20 % de los pacientes con un supuesto diagnóstico de crisis epilépticas intratables referidas a las unidades de epilepsia tienen eventos NO epilépticos, pero también es cierto que puede haber comorbilidad de crisis epilépticas con eventos no epilépticos en un porcentaje similar (20%).

Programa docente

Al evento coordinado por la doctora Guilca Contreras, Alade Venezuela y el Centro Médico Docente concurrirán los invitados internacionales Loreto Ríos, de C.L.C Santiago de Chile y Elza Marcia Yacubian, de UNIFESP, Sao Paulo Brasil. Por Venezuela, Juana Rondón (H.U.L.A. Mérida), Elida Pérez de Pernía (Hospital “Carlos Arvelo), Arnaldo Soto Guilca Contreras y Valentín Saínz (Centro Médico Docente La Trinidad).

Temas de total actualización enriquecen el programa sobre la  evolución en la clasificación de las crisis epilépticas, signos localizadores y lateralizadores de las cris focales. Semiología de las crisis: en lo síndromes epilépticos focales idiopáticos en el niño, de los lóbulos temporal y frontal desde la edad pediátrica hasta el adulto, espasmos epilépticos, tónico clónicas generalizadas, mioclónicas y de ausencia, de los trastornos paroxísticos no epilépticos en las edades pediátrica y adulta. Presentarán casos clínicos.

Información e inscripciones por los teléfonos 949.649- 9496249 email: [email protected]

Blanca García Bocaranda

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El sábado 12 de noviembre se celebrará en el Centro Médico Docente La Trinidad, el I Taller Nacional de Educación en Epilepsia, Alade Capítulo Venezuela, “Semiología de las Crisis Epilépticas a lo largo de la Vida”.

Epilepsia es un trastorno cerebral caracterizado por la predisposición crónica de generar crisis epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta condición. Requiere al menos de una crisis epiléptica. Siempre se ha tratado de llamar la atención sobre una enfermedad que para la sociedad permanece oculta, escondida por bastantes personas que la padecen por miedo a ser discriminados debido a la ignorancia que, en general, se tiene sobre la enfermedad.

Siempre se ha estigmatizado al paciente con epilepsia, lo cual es asociado con discapacidad. El estigma parte de la forma como nos referimos al paciente con epilepsia. Por ejemplo, se suele decir “María es epiléptica” y lo correcto sería  “María es una paciente con epilepsia”. Nos esforzamos en que se refiera al paciente con epilepsia. Igual que decimos “un paciente con asma o un paciente con hipertensión arterial. “El estigma del paciente con epilepsia también tiene que ver con considerarlo menos capaz  y esto no aplica para la mayoría de los pacientes con epilepsia, pues según la Organización Mundial de la Salud la discapacidad está relacionada a las limitaciones motoras y físicas que tiene una persona para realizar una determinada actividad”, explica la neuróloga Guilca Contreras.

Cirugías Curativas

Otra razón de la estigmatización tiene que ver con el mito  mágico religioso de la enfermedad.              En la antigua Grecia se llamaba  “la enfermedad sagrada”, pues la forma súbita e inesperada del fenómeno se creía  era debida a que dioses o demonios poseían al enfermo. La palabra epilepsia deriva del griego y significa ser “tomado desde arriba”.  Luego Hipócrates, padre de la medicina, escribió sobra la enfermedad sagrada y dijo que no era más sagrada que otra enfermedad y su asiento es el cerebro.  En Roma se le llamo la enfermedad comicial porque el hecho de que alguno de los  asistentes presentara una crisis era señal de suspender los comicios o elecciones. No es sino el siglo XIX cuando Hughlings Jackson hace las observaciones más cercanas a lo que ahora sabemos y desde entonces se inicia una época de continuos avances.

Desde el punto etiológico  hay dos razones  importantes por las cuales ocurre la epilepsia. Las causas genéticas  para poder hablar de los casos  hereditarios de la enfermedad (los cuales a su vez son solo una proporción de las epilepsia genéticas) y, por otro lado esta todo lo que pueda lesionar al cerebro, sea estructural o metabólico como trauma craneal, enfermedad vascular cerebral, demencia, tumor, malformación vascular o en el desarrollo del cerebro, etc.

En cuanto a asegurar su curación, asegura la especialista del Centro Médico Docente La Trinidad, “en algunas situaciones si es posible hablar de ello porque hay casos genéticos con un pronóstico muy bueno al  sólo   expresarse clínicamente durante un periodo de la vida del paciente, autolimitandose espontáneamente.  Por otro lado, hay pacientes con lesiones estructurales que son susceptibles a ser retiradas con cirugía y con ello el tejido responsable de generar crisis epilépticas, entonces e paciente puede curarse.

Estimular el nervio vago

La atención primaria, usualmente, la hace el pediatra o el médico general o el internista, sobre todo en países subdesarrollados donde tenemos que incluirnos. Luego, por lo general, el paciente es referido al neurólogo. Si el neurólogo general no logra controlar al paciente luego de utilizar adecuadamente dos fármacos antiepilépticos debe referirlo a una Unidad de Epilepsia para que sea evaluado por el epileptólogo y considerar otras alternativas de tratamiento como la cirugía o el estimulador del nervio vago.        “Algo que hemos tratado de hacer es sensibilizar al neurólogo para que solicite apoyo por las  Unidades de Epilepsia, en el caso que  tenga dificultades para controlar al paciente y no demorarse en referirlo a una Unidad de Epilepsia”, subraya Contreras.

La familia es parte del equipo de apoyo del paciente. En el caso de los niños, confiamos en sus padres para que se cumpla el tratamiento de manera adecuada y porque no sólo atendemos las crisis, sino que tratamos de incorporar al niño a las actividades que debe realizar como niño que es. Siempre debemos intentar insertar al niño a las actividades que le corresponden para su edad.         El apoyo debe residir en el psicólogo, la psicopedagoga, por lo cual hay que conformar un equipo de trabajo multidisciplinario siempre que así se requiera. Los adultos también requieren del apoyo familiar para su bienestar psíquico y emocional.

Manifestaciones clínicas

En el taller expondrán las manifestaciones clínicas que hace el paciente en los diferentes tipos de crisis epilépticas. Eso es importante al educar en epilepsia porque siempre se estima que el único tipo de crisis epiléptica es aquella llamada “el gran mal”, la que por lo general aparece en las  películas, cuando realmente no es así. Las crisis epilépticas tienen diferentes manifestaciones clínicas que las define y hay que aprender a  interrogar al paciente y familiares para tener una descripción más precisa de las crisis del paciente.

El objetivo del evento es enseñarle al médico en general, no sólo a los  neurólogos, sino también a los residentes de postgrado, internistas, pediatras y técnicos de encefalografía a describir las crisis epilépticas de acuerdo a las manifestaciones clínicas y sensibilizarlos en relación a la importancia de esto, pues muchas veces el error terapéutico parte de no haber hecho un adecuado diagnóstico del tipo de crisis.

No todo es epilepsia

Hay crisis de origen no epiléptico y es el diagnóstico diferencial que debemos tomar en cuenta al evaluar pacientes con eventos paroxísticos. “Es  algo que se parece a una crisis epiléptica, pero no lo es”, advierte Contreras. Ello varía si es un paciente pediátrico o adulto. Hay crisis no epilépticas fáciles de diferenciar, pero otras no porque tienen manifestaciones clínicas muy similares a las crisis epilépticas. Los trastornos del sueño, el sincope o desmayo, los espasmos del sollozo en niños, el vértigo paroxístico y las crisis psicogénicas son ejemplos de eventos paroxísticos no epilépticos.  Es importantísimo diagnosticarlos y diferenciarlos de las crisis epilépticas porque si no el paciente puede recibir   tratamiento con fármacos antiepilépticos que no necesita.  Aproximadamente 20 % de los pacientes con un supuesto diagnóstico de crisis epilépticas intratables referidas a las unidades de epilepsia tienen eventos NO epilépticos, pero también es cierto que puede haber comorbilidad de crisis epilépticas con eventos no epilépticos en un porcentaje similar (20%).

Programa docente

Al evento coordinado por la doctora Guilca Contreras, Alade Venezuela y el Centro Médico Docente concurrirán los invitados internacionales Loreto Ríos, de C.L.C Santiago de Chile y Elza Marcia Yacubian, de UNIFESP, Sao Paulo Brasil. Por Venezuela, Juana Rondón (H.U.L.A. Mérida), Elida Pérez de Pernía (Hospital “Carlos Arvelo), Arnaldo Soto Guilca Contreras y Valentín Saínz (Centro Médico Docente La Trinidad).

Temas de total actualización enriquecen el programa sobre la  evolución en la clasificación de las crisis epilépticas, signos localizadores y lateralizadores de las cris focales. Semiología de las crisis: en lo síndromes epilépticos focales idiopáticos en el niño, de los lóbulos temporal y frontal desde la edad pediátrica hasta el adulto, espasmos epilépticos, tónico clónicas generalizadas, mioclónicas y de ausencia, de los trastornos paroxísticos no epilépticos en las edades pediátrica y adulta. Presentarán casos clínicos.

Información e inscripciones por los teléfonos 949.649- 9496249 email: [email protected]

Blanca García Bocaranda

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