EN NOVIEMBRE DE 2009 un enardecido Hugo Chávez encargaba a sus adláteres preparar lo que sería la V Internacional Socialista para revivir el verdadero sentido del Marxismo Leninismo. El marco del I Encuentro de Partidos de Izquierda le daba aliento para lanzar esa propuesta. Nicolás Maduro, su canciller, fue el encargado por el verbo caudillista de ir montando la organización. Tras aquella invitación el país viene siendo sede de distintos encuentros u organizaciones como la Unasur en Margarita, 2007; la Cumbre África América del Sur allá también en septiembre del 2009 y tienen previsto la del Celac (?) el 2011.
Hasta ahora nada se ha hecho, como con tantas otras propuestas de “puntadas del líder”. Ya comienzan los rojos criollos a través de su batallón de medios a pedir que se cumpla esa orden. Atacan a los partidos europeos de “no querer descolonizar o deseurocentrizar la caracterización, debate y análisis del socialismo”. Ya salió con ello el coordinador de juventudes del PSUV Xoan Noya exigiendo que se hagan los esfuerzos para llevar a la realidad el deseo de Chávez.
Las cosas hoy no están bien para que sea Chávez quien lleve hoy en el mundo la bandera de Marx, o la de Engels o la de Vacunim. El fracaso estrepitoso de su acción de gobierno no ha ido más allá de anarquizar un país desordenado y convulso a diario con reclamos y deterioro de la calidad de vida con más de 150 mil víctimas del hampa en sus once años de acción.
Ningún partido comunista internacional ve en el caudillo militar venezolano el reflejo de lo que Marx prometía. Se perdieron esos reales.


