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Después de un apagón tenemos que botar parte de la comida

La mayoría no está preparada para mantener sus alimentos refrigerados seguros en caso de un apagón que dure más de un día, sugieren los resultados de una nueva encuesta mundial.

Y los motivos de esta mala preparación provienen de una falta de espacio de almacenamiento, dinero y preocupación, según investigadores de RTI International, la Universidad Estatal de Tennessee y la Universidad Estatal Comunitaria de Jackson.

“No estamos preparados para asegurar la seguridad alimentaria en un apagón prolongado u otras emergencias a pesar de la información ampliamente disponible sobre la preparación y la respuesta a emergencias”, señaló en un comunicado de prensa de RTI International la autora del estudio Katherine Kosa, analista investigadora de la institución. “Las autoridades y los educadores de salud pública tienen que abordar las barreras e información errónea, y dirigirse a prácticas y grupos demográficos específicos para ayudar a reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos”.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores usaron una encuesta en línea de más de mil personas para recoger información sobre su conocimiento y uso de las prácticas recomendadas de seguridad de los alimentos, como cuándo descartar los alimentos perecederos durante o después de apagones prolongados u otras emergencias.

El estudio, que aparece en la edición de julio de la revista Food Protection Trends, reveló que pocas personas seguían las directrices recomendadas sobre cómo mantener los alimentos seguros tras 24 horas o más sin electricidad. De hecho, solo 37 por ciento de los participantes dijeron que descartaban la comida congelada después de que se había descongelado en un apagón, y apenas 31 por ciento descartaban los alimentos perecederos refrigerados tras no tener electricidad durante un periodo prolongado.

Además, 65 por ciento de los encuestados dijeron que usaban su olfato para determinar si era seguro comer la comida, una práctica que se considera potencialmente insegura. De los encuestados, quince por ciento admitió guardar comida directamente en la nieve o exponerla a temperaturas frías al aire libre durante un apagón, otra práctica que se considera poco segura.

Los investigadores también hallaron que apenas un tercio de los participantes sabían que debían descartar los alimentos refrigerados perecederos, como la carne, las aves, la leche y los huevos, tras cuatro horas sin electricidad. Pero 60 por ciento de los encuestados sabían que debían descartar la comida congelada que se había descongelado parcial o totalmente en un apagón.

En general, los investigadores hallaron que apenas quince por ciento de los participantes en la encuesta estaban preparados del todo para mantener la comida segura en un apagón.

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La mayoría no está preparada para mantener sus alimentos refrigerados seguros en caso de un apagón que dure más de un día, sugieren los resultados de una nueva encuesta mundial.

Y los motivos de esta mala preparación provienen de una falta de espacio de almacenamiento, dinero y preocupación, según investigadores de RTI International, la Universidad Estatal de Tennessee y la Universidad Estatal Comunitaria de Jackson.

“No estamos preparados para asegurar la seguridad alimentaria en un apagón prolongado u otras emergencias a pesar de la información ampliamente disponible sobre la preparación y la respuesta a emergencias”, señaló en un comunicado de prensa de RTI International la autora del estudio Katherine Kosa, analista investigadora de la institución. “Las autoridades y los educadores de salud pública tienen que abordar las barreras e información errónea, y dirigirse a prácticas y grupos demográficos específicos para ayudar a reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos”.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores usaron una encuesta en línea de más de mil personas para recoger información sobre su conocimiento y uso de las prácticas recomendadas de seguridad de los alimentos, como cuándo descartar los alimentos perecederos durante o después de apagones prolongados u otras emergencias.

El estudio, que aparece en la edición de julio de la revista Food Protection Trends, reveló que pocas personas seguían las directrices recomendadas sobre cómo mantener los alimentos seguros tras 24 horas o más sin electricidad. De hecho, solo 37 por ciento de los participantes dijeron que descartaban la comida congelada después de que se había descongelado en un apagón, y apenas 31 por ciento descartaban los alimentos perecederos refrigerados tras no tener electricidad durante un periodo prolongado.

Además, 65 por ciento de los encuestados dijeron que usaban su olfato para determinar si era seguro comer la comida, una práctica que se considera potencialmente insegura. De los encuestados, quince por ciento admitió guardar comida directamente en la nieve o exponerla a temperaturas frías al aire libre durante un apagón, otra práctica que se considera poco segura.

Los investigadores también hallaron que apenas un tercio de los participantes sabían que debían descartar los alimentos refrigerados perecederos, como la carne, las aves, la leche y los huevos, tras cuatro horas sin electricidad. Pero 60 por ciento de los encuestados sabían que debían descartar la comida congelada que se había descongelado parcial o totalmente en un apagón.

En general, los investigadores hallaron que apenas quince por ciento de los participantes en la encuesta estaban preparados del todo para mantener la comida segura en un apagón.

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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.