*Con información de Mayo Clinic
Cuando el cuerpo enfrenta una situación de estrés debido a otra infección o a medicamentos que suprimen el sistema inmunitario, el virus varicela zóster puede reactivarse; pero en lugar de volver a presentar un sarpullido en todo el cuerpo, se desarrolla una erupción cutánea en la zona abastecida por el nervio donde se activó el virus.
El herpes zóster generalmente se presenta como un sarpullido en forma de cinta que aparece en el pecho, la espalda o la cara. Dicho sarpullido suele ser muy doloroso. La mayoría de personas se recupera del herpes zóster en cuestión de pocos días, pero una pequeña cantidad desarrolla fuerte dolor en todo el recorrido del nervio que se irritó con la reactivación del virus. Ese dolor restante, conocido como neuralgia post-herpética, puede durar semanas o meses después del evento de herpes zóster y en algunos casos, es fuerte y muy difícil de tratar.
La vacuna contra el herpes zóster es recomendable para las personas a partir de los 60 años porque esa población corre más riesgo de desarrollar culebrilla. A medida que uno envejece, disminuye la inmunidad contra el virus varicela zóster y eso aumenta la probabilidad de que se reactive.
Los efectos secundarios más comunes de la vacuna contra el herpes zóster son de enrojecimiento, dolor, sensibilidad, comezón e hinchazón en el lugar de inyección. En algunas personas, la vacuna puede provocar dolor de cabeza. Esta medicina contra el herpes zóster es una vacuna viva, por lo que existe la pequeña posibilidad de que se produzca una infección que ocasione un sarpullido en todo el cuerpo. No obstante, la probabilidad de que eso ocurra es muy baja cuando el sistema inmunitario es sano.
La vacuna contra el herpes no es recomendable para quienes tienen debilitado el sistema inmunitario debido a una enfermedad. De igual manera, tampoco se recomienda la vacuna para quienes alguna vez presentaron una reacción alérgica a la gelatina, al antibiótico neomicina o a cualquier otro componente de la vacuna, ni para las personas con cáncer de médula ósea o del sistema linfático, como leucemia o linfoma.
Si bien la vacuna reduce a la mitad el riesgo de presentar herpes zóster, no lo elimina completamente.



