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Las políticas abusivas de los gobiernos de Irak y Siria, junto a la indiferencia internacional al respecto, avivaron el ascenso del grupo yihadista Estado Islámico (EI), afirma la organización Human Rights Watch (HRW) en el informe anual que presentó en Beirut.
“Las políticas sectarias de los gobiernos sirio e iraquí y la indiferencia internacional hacia las graves violaciones de derechos de esos gobiernos fueron factores importantes en el ascenso de grupos extremistas como el yihadista Estado Islámico”, afirma la organización derechos humanos.
Según HRW, si no se abordan las condiciones que llevaron al ascenso de EI, la milicia podría profundizar su resistencia en ambos países y expandirse a otros como Líbano, Jordania o Libia.
El infome de 656 páginas, que revisa la situación en 90 países, incluye a EI como uno de los desafíos globales más grandes a los derechos humanos. “El Estado Islámico no surgió de la nada”, explica el informe.
Abusos de Irak
El director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, dijo que un factor esencial para la aparición del EI en Irak fueron las políticas sectarias “abusivas” del exprimer ministro chií Nuri al Maliki, que causaron la radicalización de los suníes del país.
Durante el mandato de Al Maliki (2006-2014), los suníes fueron perseguidos y excluidos de puestos gubernamentales.
Esto, según Roth, hizo que muchas tribus suníes que ayudaron en su día a las autoridades a derrotar a Al-Qaeda en Irak, precursora del EI, “se sintieran más seguras luchando contra las fuerzas de seguridad” que contra los yihadistas.
El sucesor de Al Maliki, Haidar Abadi, en el poder desde septiembre pasado, habla de forma “más inclusiva”, aunque todavía no ha resuelto el mayor problema que son “las milicias sectarias chiíes”, dijo el responsable de HRW.
Matanzas de Siria
En el caso de Siria, Roth explicó que la comunidad internacional se ha centrado en combatir al EI, pero ningún Estado ha aumentado la presión sobre el régimen de Bachar Al-Asad para que deje de matar a civiles, y “ambas cosas ni pueden ni deben separarse tan fácilmente”.
Con su poderío, los yihadistas se retratan a sí mismos como “la fuerza más capaz de hacer frente a la extraordinaria brutalidad del presidente Al-Asad y sus tropas”, consideró.
Las fuerzas gubernamentales sirias han continuado atacando de forma deliberada a civiles que viven en zonas opositoras, especialmente con barriles de explosivos, que son un arma tan poco precisa, según HRW, que el ejército no se atreve a emplearla cerca de los frentes de batalla por temor a golpear a sus propias tropas.
Por este motivo, para Roth, “va a requerir un esfuerzo extraordinario convencer a los sirios para que luchen contra el EI si no se combaten las atrocidades de Al Asad”.
Durante la rueda de prensa de la presentación del informe, el director de HRW también hizo hincapié en la situación de los derechos humanos en Egipto, el Líbano, Israel y Palestina.
Crítica a EEUU y coalición
Según el documento, Estados Unidos y sus aliados permitieron que su acción militar contra EI ensombreciera los esfuerzos para conseguir que el régimen de Al Assad pusiera fin a sus abusos. “La coalición liderada por EEUU se enfrentó con ISIS (EI), pero ninguna nación aumentó la presión sobre Al Assad para que frene las masacres de civiles”, destaca la organización.
HRW advierte que muchos países -entre ellos Nigeria, Kenia, Egipto y China- respondieron a amenazas terroristas reales o supuestas con políticas abusivas que, en último caso, azuzaron las crisis.
Roth se quejó de que EEUU y algunos países europeos hayan tratado de evitar que Palestina se una a la Corte Penal Internacional.
“Hasta ahora nadie ha explicado de forma creíble por qué el conflicto palestino-israelí debería ser una excepción”, resaltó.



