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¿Qué haría la derecha? por Francisco J. Quevedo

economia_venezuela

 

Un artículo publicado bajo este mismo título en el portal del PSUV, suscrito por un Diputado oficialista, en el cual alega que “la derecha”, como si esto fuera peyorativo, no tiene “proyecto”, nos motiva a escribir un homónimo para así preguntarnos: ¿Realmente, si, “qué haría la derecha” ante la inmensa crisis provocada por la izquierda?

Primeramente, valdría aclarar que si en Venezuela se votara por proyectos, cosa que no es cierta, porque aquí se vota visceralmente, por rabia o por infatuación, pero si realmente se votara por un programa de gobierno, se habría desechado este modelo inservible hace rato, no solo por la catástrofe económica actual, sino porque –históricamente– ejemplos tan patéticos como Cuba han comprobado que lo que trae es miseria, y porque Vietnam y China demuestran, abriéndose al mundo, que el camino es otro.

Ahora, si especuláramos qué haría la derecha, seguramente sería, primero, desechar entonces el discurso revolucionario, esa dialéctica trasnochada, y buscaría soluciones pragmáticas, económicas y sociales, porque este cuento no se lo cala ya casi nadie (en efecto, si acaso lo tolera un 27% de la sociedad, según las encuestas creíbles). La derecha no diría que “ser rico es malo”, todo lo contrario, y por ello promovería la prosperidad. Recordemos que la doctrina marxista-leninista, más bien plantea que “la plusvalía (léase la rentabilidad o el rendimiento del capital invertido) es el veneno del capitalismo”. Así que poner “ñángaras” a manejar una economía es como darle las llaves de la Iglesia a la madame del burdel. Zamuro no cuida carne…

 

¿Quéharíaladerecha?

 

La oposición propondría inversiones, no invasiones. Y eso quiere decir proyectos protegidos por un marco de estabilidad y seguridad jurídica, el cese de la persecución empresarial y las expropiaciones, y el forjamiento de alianzas con el sector privado, porque si hay algo que un pragmático diría es que el Estado no puede con esto solo, y menos éste. Si para la izquierda “ser rico es malo”, para la derecha no.

La derecha propondría sincerar la política cambiaria a modo que se incentive el regreso de los capitales, y pondría un freno al dispendio de lo que no tenemos, dólares, esos que se nos van en ayudas a Nicaragua por el orden de los US$ 650 millones anuales, según la prensa nicaragüense, en la construcción de casas en Varadero, Cuba, en plantas eléctricas en Haití, en la petroquímica de Bolivia o en el rescate financiero de Argentina, más quebrada que un escalón de anime, y seguramente le cobraría a los cubanos la factura petrolera en lugar de pagarles por los pseudo-médicos, instructores deportivos y agentes de inteligencia que nos envían a cambio, creando además condiciones para que el galeno venezolano quiera quedarse en Venezuela. ¡Es que hasta los cubanos se van!

La derecha propondría un gran plan de reconstrucción nacional, tanto física, como moral, institucional y social. Inversiones en obras de vialidad, la restitución de la institucionalidad y la separación de los poderes, así como la reunificación de la sociedad, Dios mediante. Definitivamente, no hay mesías. Rescatar a Venezuela del foso donde la han hundido requiere del esfuerzo y respaldo de todos.

La derecha le echaría plomo al hampa, por no ser su aliada. Más policías, mejor equipados, mejor entrenados y mejor pagados. Más cárceles y un desarme de verdad, porque “el que da y quita el diablo lo visita” que es exactamente lo que le pasó a este Gobierno con los Colectivos. Los armó y ahora no sabe qué hacer con ellos. Hoy, pereciera que el hampa es intocable. Mañana, quizás el grito de guerra sea “patria democrática o muerte…” eso sí, la de los criminales.

No hace falta preguntarle a la derecha qué haría, es “de anteojito”, es un clamor popular. Quizás la más grave amenaza para la izquierda, de un gobierno de derecha, no es la ausencia de un proyecto, como alega la izquierda cuyo proyecto es destruir al país, y lo está logrando, lo que les preocupa es lo que haría la oposición al llegar al gobierno y desenmascarar el saqueo de las arcas de la Quinta República y la creación de inmensas fortunas revolucionarias. ¿A dónde irían a parar los corruptos? Eso es a lo que le aterra a la dirigencia bolivariana.

 

@qppasociados

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Un artículo publicado bajo este mismo título en el portal del PSUV, suscrito por un Diputado oficialista, en el cual alega que “la derecha”, como si esto fuera peyorativo, no tiene “proyecto”, nos motiva a escribir un homónimo para así preguntarnos: ¿Realmente, si, “qué haría la derecha” ante la inmensa crisis provocada por la izquierda?

Primeramente, valdría aclarar que si en Venezuela se votara por proyectos, cosa que no es cierta, porque aquí se vota visceralmente, por rabia o por infatuación, pero si realmente se votara por un programa de gobierno, se habría desechado este modelo inservible hace rato, no solo por la catástrofe económica actual, sino porque –históricamente– ejemplos tan patéticos como Cuba han comprobado que lo que trae es miseria, y porque Vietnam y China demuestran, abriéndose al mundo, que el camino es otro.

Ahora, si especuláramos qué haría la derecha, seguramente sería, primero, desechar entonces el discurso revolucionario, esa dialéctica trasnochada, y buscaría soluciones pragmáticas, económicas y sociales, porque este cuento no se lo cala ya casi nadie (en efecto, si acaso lo tolera un 27% de la sociedad, según las encuestas creíbles). La derecha no diría que “ser rico es malo”, todo lo contrario, y por ello promovería la prosperidad. Recordemos que la doctrina marxista-leninista, más bien plantea que “la plusvalía (léase la rentabilidad o el rendimiento del capital invertido) es el veneno del capitalismo”. Así que poner “ñángaras” a manejar una economía es como darle las llaves de la Iglesia a la madame del burdel. Zamuro no cuida carne…

 

¿Quéharíaladerecha?

 

La oposición propondría inversiones, no invasiones. Y eso quiere decir proyectos protegidos por un marco de estabilidad y seguridad jurídica, el cese de la persecución empresarial y las expropiaciones, y el forjamiento de alianzas con el sector privado, porque si hay algo que un pragmático diría es que el Estado no puede con esto solo, y menos éste. Si para la izquierda “ser rico es malo”, para la derecha no.

La derecha propondría sincerar la política cambiaria a modo que se incentive el regreso de los capitales, y pondría un freno al dispendio de lo que no tenemos, dólares, esos que se nos van en ayudas a Nicaragua por el orden de los US$ 650 millones anuales, según la prensa nicaragüense, en la construcción de casas en Varadero, Cuba, en plantas eléctricas en Haití, en la petroquímica de Bolivia o en el rescate financiero de Argentina, más quebrada que un escalón de anime, y seguramente le cobraría a los cubanos la factura petrolera en lugar de pagarles por los pseudo-médicos, instructores deportivos y agentes de inteligencia que nos envían a cambio, creando además condiciones para que el galeno venezolano quiera quedarse en Venezuela. ¡Es que hasta los cubanos se van!

La derecha propondría un gran plan de reconstrucción nacional, tanto física, como moral, institucional y social. Inversiones en obras de vialidad, la restitución de la institucionalidad y la separación de los poderes, así como la reunificación de la sociedad, Dios mediante. Definitivamente, no hay mesías. Rescatar a Venezuela del foso donde la han hundido requiere del esfuerzo y respaldo de todos.

La derecha le echaría plomo al hampa, por no ser su aliada. Más policías, mejor equipados, mejor entrenados y mejor pagados. Más cárceles y un desarme de verdad, porque “el que da y quita el diablo lo visita” que es exactamente lo que le pasó a este Gobierno con los Colectivos. Los armó y ahora no sabe qué hacer con ellos. Hoy, pereciera que el hampa es intocable. Mañana, quizás el grito de guerra sea “patria democrática o muerte…” eso sí, la de los criminales.

No hace falta preguntarle a la derecha qué haría, es “de anteojito”, es un clamor popular. Quizás la más grave amenaza para la izquierda, de un gobierno de derecha, no es la ausencia de un proyecto, como alega la izquierda cuyo proyecto es destruir al país, y lo está logrando, lo que les preocupa es lo que haría la oposición al llegar al gobierno y desenmascarar el saqueo de las arcas de la Quinta República y la creación de inmensas fortunas revolucionarias. ¿A dónde irían a parar los corruptos? Eso es a lo que le aterra a la dirigencia bolivariana.

 

@qppasociados

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