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Gadafi en Caracas por Juan Carlos Zapata

Por Juan Carlos Zapata

El gobierno habló en principio un lenguaje de estar y no estar. De querer y no querer. De apoyar y no apoyar al régimen de Gadafi. Pero el mal ya está hecho. Venezuela y el gobierno de Chávez están en la boca del dictador libio. Cuando a las primeras de cambio se dijo que éste se refugiaría en Venezuela, por ahí los nexos quedaron firmes y establecidos. Después todo se ha decantado. Chávez lo ha dejado ver. En la ONU ha quedado clara la posición. Y el canciller justificando el regalo de la réplica de la espada de Bolívar. Lo hemos dicho:  Caracas se une con Trípoli por un asunto de intereses. Y no es sólo petróleo. No es evolución verde ni roja. Dinero. Cuentas. Esto es lo que más temen los bolifuncionarios. Que las cuentas queden en  el aire,  que salgan los nombres, como en el mundo están apareciendo las inversiones de Gadafi y su entorno familiar. Por lo pronto, señala un experto desde Washington,  “no es difícil pensar que la ola libertaria en los países árabes va a tener repercusiones en la política venezolana, sobre todo en las nuevas generaciones que empiezan a tomar el liderazgo…Mientras la MUD habla de candidaturas, la gente ha visto el compadrazgo de Chávez con Gadafi, el intercambio de condecoraciones y de tiendas de campaña y no ha dejado de ver que se trata de dos caimanes del mismo pozo….Ambos se apoderaron de sus respectivos países, dilapidaron sus riquezas y sojuzgaron a sus pueblos por años..Puedo estar equivocado, pero una de las alternativas que podría estar planteada, más temprano que tarde, es demandarle a Chávez, por la medida chiquita, que se comprometa a no lanzarse en las próximas elecciones de 2012…que desista en reelegirse y prolongar su mandato para seguir aspirando a imitar el ejemplo de Gadafi y Fidel Castro en Venezuela”.

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Por Juan Carlos Zapata

El gobierno habló en principio un lenguaje de estar y no estar. De querer y no querer. De apoyar y no apoyar al régimen de Gadafi. Pero el mal ya está hecho. Venezuela y el gobierno de Chávez están en la boca del dictador libio. Cuando a las primeras de cambio se dijo que éste se refugiaría en Venezuela, por ahí los nexos quedaron firmes y establecidos. Después todo se ha decantado. Chávez lo ha dejado ver. En la ONU ha quedado clara la posición. Y el canciller justificando el regalo de la réplica de la espada de Bolívar. Lo hemos dicho:  Caracas se une con Trípoli por un asunto de intereses. Y no es sólo petróleo. No es evolución verde ni roja. Dinero. Cuentas. Esto es lo que más temen los bolifuncionarios. Que las cuentas queden en  el aire,  que salgan los nombres, como en el mundo están apareciendo las inversiones de Gadafi y su entorno familiar. Por lo pronto, señala un experto desde Washington,  “no es difícil pensar que la ola libertaria en los países árabes va a tener repercusiones en la política venezolana, sobre todo en las nuevas generaciones que empiezan a tomar el liderazgo…Mientras la MUD habla de candidaturas, la gente ha visto el compadrazgo de Chávez con Gadafi, el intercambio de condecoraciones y de tiendas de campaña y no ha dejado de ver que se trata de dos caimanes del mismo pozo….Ambos se apoderaron de sus respectivos países, dilapidaron sus riquezas y sojuzgaron a sus pueblos por años..Puedo estar equivocado, pero una de las alternativas que podría estar planteada, más temprano que tarde, es demandarle a Chávez, por la medida chiquita, que se comprometa a no lanzarse en las próximas elecciones de 2012…que desista en reelegirse y prolongar su mandato para seguir aspirando a imitar el ejemplo de Gadafi y Fidel Castro en Venezuela”.

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