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El Minotauro Desayuna Democracia Por Ardrés Volpe

Laberinto del minotauro

La revolución muere y nace la guarimba, la sociedad, el ciudadano, el carnaval de cruz en arena. El Táchira y la resistencia, los cuerpos armados y la anarquía ignorante, los asesinos y los asesinados, la esperanza en la soledad de los justos, la cárcel, el acero de las barras y los valientes, los venezolanos y las lágrimas, la desolación y la lucha, la paz en Altamira entre humo y zinc, entre vinagre y sangre, entre piel y banderas sucias.

Ya no hay que pretender con el socialismo y el proletariado, porque cuando Marx falla, el gas es diálogo e ideas. La chaquetica, el habano, el militar que no eres, el realismo mágico que murió con Chávez, la incapacidad desnuda, el héroe a medias, el títere y Cuba que se asoma con pistola oxidada.

La crisis de ideas y las rodillas rotas, la claustrofobia del vencido, la agresión, el chiste, la inutilidad del pataleo, la violencia del Leviatán y Nicolás sin máscara. Tétrico circo de dictadores sin patria, sin sueños y espaldas dobladas. El destino del hombre moderno, el socialista, el pachulí y la camisa nueva.

El laberinto y el país, los líderes que no calzan y el ajedrez, el minotauro desayuna democracia, las piezas perdidas, el blanco y negro, el porvenir resta en un cabello, Ariadna ríe y Creta, los reyes sin corona, los héroes anónimos desprovistos de mito, los jóvenes arrastrando al minotauro y el mañana que va cayendo.

La sangre todavía no se seca y ya pisa la bota de nuevo. La furia, la amenaza, el cartucho cayendo, la víctima y Nicolás bailando con Cilia mientras la sonrisa se extiende y muestra dientes. La estupidez, señor, se paga caro y más caro la sangre que ha pisado la bota. Vaya usted a saber que a los dictadores los destronan y luego los guindan, porque la piel es polvo que se suda y en el trópico no hay finales felices.

@andresvolpe

*Escritor y analista político

El Universal

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Laberinto del minotauro

La revolución muere y nace la guarimba, la sociedad, el ciudadano, el carnaval de cruz en arena. El Táchira y la resistencia, los cuerpos armados y la anarquía ignorante, los asesinos y los asesinados, la esperanza en la soledad de los justos, la cárcel, el acero de las barras y los valientes, los venezolanos y las lágrimas, la desolación y la lucha, la paz en Altamira entre humo y zinc, entre vinagre y sangre, entre piel y banderas sucias.

Ya no hay que pretender con el socialismo y el proletariado, porque cuando Marx falla, el gas es diálogo e ideas. La chaquetica, el habano, el militar que no eres, el realismo mágico que murió con Chávez, la incapacidad desnuda, el héroe a medias, el títere y Cuba que se asoma con pistola oxidada.

La crisis de ideas y las rodillas rotas, la claustrofobia del vencido, la agresión, el chiste, la inutilidad del pataleo, la violencia del Leviatán y Nicolás sin máscara. Tétrico circo de dictadores sin patria, sin sueños y espaldas dobladas. El destino del hombre moderno, el socialista, el pachulí y la camisa nueva.

El laberinto y el país, los líderes que no calzan y el ajedrez, el minotauro desayuna democracia, las piezas perdidas, el blanco y negro, el porvenir resta en un cabello, Ariadna ríe y Creta, los reyes sin corona, los héroes anónimos desprovistos de mito, los jóvenes arrastrando al minotauro y el mañana que va cayendo.

La sangre todavía no se seca y ya pisa la bota de nuevo. La furia, la amenaza, el cartucho cayendo, la víctima y Nicolás bailando con Cilia mientras la sonrisa se extiende y muestra dientes. La estupidez, señor, se paga caro y más caro la sangre que ha pisado la bota. Vaya usted a saber que a los dictadores los destronan y luego los guindan, porque la piel es polvo que se suda y en el trópico no hay finales felices.

@andresvolpe

*Escritor y analista político

El Universal

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